Archivo para August, 2012

Las cinco piedras de David…

Casi todos conocemos la historia de David y Goliat, es contada en nuestras escuelas de enseñanza bíblica, sin embargo, muchos de nosotros no hemos contemplado el alcance de la Fe de David. Goliat estaba bien armado de pies a cabeza, y media (seis codos y un palmo) su equivalente 2 metros 95 centimetros de alto (1º Samuel 17.4-7), altura de una casa, y su lanza como un rodillo de telar.    David era un “pastorcillo”, sin armadura (1º Samuel 17.38-40).

A ese guerrero gigante ningún soldado israelita se atrevió a enfrentar, David sabía que no tenía mas de una oportunidad para lanzar una piedra con su honda, y que si fallaba sería ensartado en la lanza de Goliat. Entonces ¿¿ por qué recogió cinco  piedras lisas, si con una piedra le bastaba para vivir o morir ??   David se enfrentó al gigante en el nombre de Jehová de los Ejércitos, su Fe sobrepasaba la silueta del Gigante, él no se sentía solo. La respuesta de las cinco piedras tomadas se encuentra en capítulos más adelante cuando David ya era rey. Los filisteos (pueblo de Goliat), se encontraban en un monte, y en el monte del frente los israelitas, en la llanura entre los dos montes estaba Goliat desafiando a los israelitas. David pudo ver que Goliat ¡¡¡ no estaba solo !!! , habia cuatro gigantes más ( otro llamado también Goliat) estos fueron muertos tiempos después por los valientes de David (2º Samuel 21.18-22). La Fe de este pastorcillo radicó en confiar en Dios, sabía que Dios le daría la victoria sobre Goliat, las otras piedras serían para la acometida de los otros cuatro gigantes, cada uno con su piedra.

Esa perspectiva de la Fe, nos hace pensar como los problemas y tentaciones aparecen como gigantes frente a nosotros, pero, la mirada de Dios desde arriba, nos pone la Fe en orden. Cada problema tiene su solución.

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Dios nos habla…

¿Dios nos habla todavía?

Un joven había estado en el estudio bíblico del miércoles a la noche. El pastor había hablado de escuchar y obedecer la voz del Señor. El joven no pudo evitar pensar, ¿Dios habla con la gente hoy? Después del servicio, salió con unos amigos a tomar un café y comentaron el mensaje. Varios contaron cómo Dios los había guiado en diversas oportunidades. Ya eran las 10 de la noche cuando el joven emprendió el regreso hacia su casa.

Sentado en el auto comenzó a orar: “Dios, si todavía hablas con la gente… por favor háblame a mí. Yo te voy a escuchar. Voy a hacer todo lo que pueda por obedecerte.” Mientras manejaba por la calle principal de su ciudad, tuvo un pensamiento extraño: parar y comprar un litro de leche. Sacudió la cabeza y dijo en voz alta “¿Dios, eres tu?” Como no obtuvo respuesta, siguió camino hacia su casa. Pero, nuevamente el pensamiento: “compra un litro de leche”.

El joven recordó como el pequeño Samuel no reconocía la voz del Señor y acudía a pedirle ayuda a Elí. “Esta bien, Dios, en caso de que seas vos, voy a comprar la leche.” No parecía una prueba muy difícil de obediencia. La leche siempre es útil. Se detuvo, compró el litro de leche y siguió camino hacia su casa. Cuando estaba por pasar la calle 7, sintió de nuevo el impulso, “Dobla en esta esquina.” “Esto es una locura”, pensó y pasó de largo la intersección. De nuevo, tuvo la sensación de que debía haber doblado en la calle 7. Así que en la siguiente intersección dobló y volvió hacia la calle 7. Medio en broma dijo en voz alta, ” OK Dios, así lo haré “.

Anduvo por varias cuadras, cuando de repente sintió que tenía que parar. Estacionó y miró a su alrededor. Estaba en una zona semi-comercial de la ciudad. No era de las mejores, pero tampoco era lo peor. Los negocios estaban cerrados y la mayoría de las casas estaban oscuras, como si sus habitantes ya se hubieran ido a dormir. Otra vez sintió algo, “Anda y dale la leche a la gente de la casa de enfrente. El joven miró la casa. Estaba oscura y daba la impresión de que la gente se había ido o estaba durmiendo. Empezó a abrir la puerta y se volvió a sentar en el auto. “Dios, esto es una locura. Esa gente debe de estar durmiendo y si los despierto se van a enojar y yo voy a quedar como un estúpido ” Nuevamente sintió que debía ir y darles la leche. Finalmente, abrió la puerta del auto y dijo “Está bien, Dios, si eres tu, voy a ir y les voy a dar la leche. Si quieres que quede como un loco, está bien. Quiero ser obediente. Supongo que eso servirá de algo pero si no me contestan rápido, me voy.” Cruzó la calle y tocó el timbre.

Se escuchaban ruidos que venían desde adentro. Un hombre gritó: “¿Quién es? ¿Qué quiere?” Y la puerta se abrió antes de que el joven pudiera salir disparando. El hombre que abrió tenía jeans y una remera. Parecía que recién se había levantado de la cama. Tenía una mirada extraña y no parecía muy contento de ver a un extraño parado en la puerta de su casa. “¿Qué quiere?” le preguntó El joven sacó la botella de leche y dijo, “Aquí tiene, esto es para usted.” El hombre tomó la leche y corrió por el pasillo hacia adentro hablando en español. Luego vio pasar a una mujer llevando la leche a la cocina. El hombre la seguía cargando un bebé en bazos. El bebé lloraba. El hombre tenía los ojos llenos de lágrimas y le dijo casi llorando: “Estábamos orando. Tuvimos que pagar muchas cuentas este mes y nos quedamos sin dinero. No teníamos leche para nuestro bebé . Le estábamos pidiendo a Dios que nos muestre como conseguir leche”. La esposa desde la cocina gritó: “Le pedimos que mandara a un ángel con un poco de leche. ¿Es usted un ángel?

El joven buscó su billetera, sacó toda la plata que tenía y la puso en la mano del hombre. Dio media vuelta y volvió a su auto. Las lágrimas corrían por su rostro. Se dio cuenta de que Dios todavía contesta nuestras oraciones. Esto es simplemente una prueba

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